Fundamentación del Espacio

La generalización del  acceso  a Internet que ha crecido  de un modo  progresivo,  el uso cada  vez mayor  de  tecnologías de  la información y de  la comunicación (TIC)  diversificadas  y el desarrollo extraordinario de las aplicaciones informáticas en el diseño  de  espacios  educativos  virtuales  y materiales multimedia  de  contenido  provocan la evolución  a una  nueva  modalidad educativa  que  no  deja  de crecer,  la «educación a distancia  tecnológica».

Las propuestas educativas prácticas  que se proporcionan desde  la educación a distancia  tecnológica, mediante el campus y aulas virtuales, son cada vez más sólidas, amplias y diversificadas.

En este escenario formativo combinado, surge un conjunto de cuestiones a ejercitar e interpelar  de gran  relevancia  para  la calidad  de los procesos  educativos  que  tienen lugar  en  esta modalidad, como  son el manejo  tecnológico del aula virtual,  las competencias tecnológicas del profesorado y el alumnado, la gestión  del espacio y el tiempo educativos,  el diseño de los contenidos y el tipo de actividades formativas.

Sostenemos lo ya dicho por Belanger y Jordan,  (2000) y que se refieren a cuatro  ámbitos  bien  diferenciados: afectivo, cognitivo,  comportamental y organizativo. Estos cuatro  ámbitos de valoración  se pueden re sumir,  respectivamente, en: 

a) La reacción del aprendiz en cuanto la opinión y valoración  de  su experiencia de aprendizaje;

b) La transferencia de conocimiento en  relación con los contenidos conceptuales y de procedimiento que se han  adquirido a lo largo  de la enseñanza;

c) La transferencia comportamental referida a los cambios objetivos en la manera de actuar  que se han  detectado en el aprendiz, y d) impacto organizativo de la propia docencia.

Mantenemos lo enfatizado por  Kearsley (2000) cuando señala  la existencia  de cuatro  factores  importantes en  la determinación de un aprendizaje virtual efectivo:

a) La experiencia  en el uso de los medios  informáticos, que  influye en  el desarrollo de habilidades instrumentales y específicas necesarias  para la docencia;

b) El grado de familiaridad que  se tenga  con  la enseñanza virtual;

c) La flexibilidad desarrollada en el proceso , y d) la práctica  en la dinámica participativa y de  facilitación  del  aprendizaje. También la pericia didáctica y metodológica del profesor en contextos virtuales, en estrecha relación con  el desarrollo de los contenidos disciplinares, para evitar caer en un uso de los requerimientos comunicativos mínimos

Queremos  crear  una cultura de clase en la cual se utilicen  los ordenadores por  parte  de  los profesores y alumnos en  “una  dirección productiva que  dé resultados sociales y cognitivos positivos”.

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